viernes, 23 de mayo de 2008

Españoles en rosa (I)

Un repaso a los últimos españoles que pelearon por el Giro
20 de Mayo, Arueda.com

La presencia de españoles en la lucha por la ‘maglia rosa’ ha sido tradicionalmente esporádica. La práctica coincidencia en el tiempo de Vuelta y Giro hasta 1994 (se corrían en abril y mayo, respectivamente, con una sola semana de diferencia entre ambas) hacía casi imposible la disputa con garantías de ambas carreras. El único ciclista español que ganó el Giro en ese tiempo (y hasta ahora) fue ése extraterrestre de Villava llamado Miguel Indurain; de hecho, lo hizo en dos ocasiones consecutivas: 1992 y 1993.


Sin embargo, si hay que hablar de hombres Giro españoles de de hace más de una década, brilla con luz propia un asturiano recordado y carismático en Italia que en su patria: José Manuel Fuente, alias ‘el Tarangu’. Ocho etapas, cuatro veces mejor escalador, dieciocho días visitó la ‘maglia rosa’ en total. Su mejor puesto en la general final de un Giro lo obtuvo en 1972, cuando fue segundo. Sin embargo, la combatividad de la que siempre hizo gala y su rivalidad deportiva con el superclase Eddy Merckx le valieron el cariño y el recuerdo del público italiano… aunque no tanto del español.

Una vez la Vuelta se separó en el calendario del Giro, los españoles quedaron sin excusas lógicas para no disputarlo. Más aún siendo que la gran ronda italiana es la que históricamente mejor se ha dado a los escaladores puros, raza predominante en España. También se prestaba a la épica, a la fuga, algo que también ha sido propicio para los españoles.

Fue precisamente el equipo combativo y escalador por excelencia, Kelme, quien más en serio se tomó siempre esta carrera; al principio fue un coto reservado para sus ciclistas colombianos, después un banco de pruebas para todos sus líderes antes de llegar al estrellato. Uno de los mejores escaladores españoles, si no el mejor, de los últimos tiempos como es Roberto Heras fue quinto en 1999, adjudicándose la etapa de Aprica; mientras, un imberbe Óscar Sevilla se resarcía de la retirada del año anterior y terminaba su primera grande, siendo 13º en la general. Al año siguiente fue 16º; después, no volvió.

Dos años antes, en 1997, Kelme había realizado una carrera memorable. Sin ningún gran líder, con un grupo de grandes gregarios en proceso de formación (Pipe Gómez, José Ángel Vidal, Marcos Serrano y Chechu Rubiera entre otros) y dos colombianos expertos como Chepe González y Hernán Buenahora, el equipo dirigido por Álvaro Pino consiguió logros insospechados: la clasificación por equipos, una etapa y la ‘maglia verde’ para Chepe González, otra etapa en Falzes para Chechu Rubiera y dos top ten a cargo del propio Rubiera (10º) y del gallego Marcos Serrano (8º). Fue la única representación española en la prueba (junto al madrileño Félix García Casas, 12º), y dejó el pabellón nacional muy alto.

Rubiera fue, sin duda, un enamorado de la gran ronda italiana. Tras ese espectacular debut de 1997, disputó la ‘corsa rosa’ los tres años siguientes sobreponiéndose a la alergia al polen que sufría y, de hecho, sufre. En 1998, mientras Edo consumaba su segunda ‘volata vincente’ (la primera, dos años antes) y Dani Clavero hacía un magnífico quinto puesto, Rubiera fue “tan sólo” 13º, mostrando una mayor regularidad y consiguiendo un inusitado cuarto puesto en la llegada de Milán. Al año siguiente se vio obligado a retirarse a las primeras de cambio. En 2000, su último año en Kelme antes de pasar a engrosar las filas del equipo de Lance Armstrong, consiguió una preciosa victoria en Selva di Val Gardena luchando mano a mano con Simoni y, además, un octavo lugar en la general; la mejor y la última actuación de Chechu Rubiera en el Giro de Italia.

Solamente un liderato consiguió Kelme en toda su historia en el Giro de Italia. Fue efímero, también sufrido. Todo sucedió cuando, camino de Prato, una fuga abrió hueco. Era una jornada de media montaña; el pelotón se fraccionó, no había un dominador claro ni velocistas de relumbrón. Un valenciano por aquel entonces imberbe, corpulento, con una tremenda potencia en las piernas y una versatilidad que hacía imposible determinar el techo de su carrera, iba en ella; si todos llegaban juntos, sería líder. La providencia quiso meterse en su camino; pinchó a muy poco de meta. También viajaba en la fuga un belga hijo de leyenda, Axel Merckx, al cual le bastaba con veinte segundos de ventaja más la bonificación para convertirse en ‘maglia rosa’ por delante del valenciano; llevaba un compañero, tiraron a muerte para eliminarle. Pero es que el valenciano también llevaba un compañero, colombiano, José Javier Castelblanco; éste le devolvió al grupo, dándole un liderato efímero (un solo día) y a la vez un nombre en el pelotón internacional: Quique Gutiérrez.

No volvió a participar hasta seis años después, cuando hizo su aparición con el maillot de Phonak. Se metió entre los primeros en el prólogo y se aupó a la segunda posición de la general en la octava etapa. No se bajó de ella hasta el final de la carrera, fue quien mejor aguantó los envites de un Ivan Basso sensacional. La Operación Puerto estalló seis días antes del final de la ‘corsa rosa’; su triunfo (no hace falta ganar para triunfar) quedó ensombrecido por la sospecha para siempre. Después de él se le marginó, se le apartó de la alta competición; tras un año gris en LPR, donde tuvo un buen rendimiento en las semiclásicas de final de temporada, su nombre fue asociado este invierno al modesto equipo continental húngaro Katay. Finalmente, no se concretó nada y se retiró en el más absoluto anonimato.

2 comentarios:

Pedro Ceinos Alonso dijo...

Hola Fran!

Aunque se va un poco más lejos, en mi opinión, te ha faltado hacer un pequeño comentario respecto a las participaciones de Marino Lejarreta en el Giro, que fue un corredor que disputó con muchas ganas esta carrera. Le gustaba mucho, desde que estuvo en el Alfa-Lum.

Y por otro lado, el Tarangu era un auténtico fenómeno. Hacen falta más corredores de su estilo hoy en día. Una pena que su carrera se "acabase" tan pronto.

Sigue así, en A Rueda.

Saludos!

Fran Reyes dijo...

Gracias por tu comentario, Pedro!

La verdad es que es cierto: el junco de Berriz fue uno de los últimos hombers Giro españoles, hubiera merecido mención en este artículo. Sin embargo, he puesto como eje del serial a Miguel Indurain, mencionando en profundidad a los que actuaron a partir de él y de pasada a los más destacados de antes.

Un saludo!

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