jueves, 19 de junio de 2008

Pedro Romero, el cacereño que cruzó la frontera

Semblanza de Pedro Romero
19 de Junio, Arueda.com

Nació en Plasencia (Cáceres) el 4 de Junio de 1982, y pasó a profesionales en 2005 de la mano de Alfonso Rodríguez en el Spiuk continental, actual Extremadura-Ciclismo Solidario. "Recuerdo que en mi primera carrera en la Challenege de Mallorca lo que más me impresionaba era el ritmo final de carrera. Sin embargo, para mí el cambio más duro fue el de juvenil a amateur. De ser uno de los mejores juveniles, ganar pruebas de la Copa de España… a ver el pelotón desde atrás". Fueron los albores ciclistas del que ahora es considerado uno de los mejores contrarrelojistas españoles, además de un corredor de futuro: con 26 años, aún le restan como mínimo seis más a un alto nivel... y un amplio margen de progresión.


Guarda un buen recuerdo de sus comienzos en Spiuk: "Fueron tres años de los que me siento muy orgulloso, defendí al equipo de mi tierra y en los que tuve la oportunidad de ascender al profesionalismo". Tras una primera temporada de adaptación (el resultado más destacable fue un décimo lugar en el Circuito Montañés), ya en su segundo año empezó a destacar. En el mes de abril llegó el que considera su momento más feliz como ciclista: "Gané la Vuelta a Extremadura con 23 años, ante mis paisanos y con el nivel que hubo… me enorgulleció mucho". También fue tercero en el Cinturón de Mallorca: no se hizo con la victoria por un fallo táctico que le dejó sin compañeros en la parte decisiva, cuando otros equipos le plantearon una encerrona en el llano. A partir de junio no corrió por una mononucleosis.

El año pasado fue el de su verdadera explosión: "Me di cuenta que podía hacer buenas cronos". Y tanto que lo hizo: entre los diez primeros en cinco de las seis contrarrelojes que disputó, incluyendo la victoria en la del Circuito Montañés y el noveno lugar en el Campeonato de España de la especialidad. Este buen rendimiento en los cronos fue acompañado de una adecuada prestación en las generales de vueltas de una semana: cuarto en el Circuito Montañés, quinto en las Vueltas a Madrid y Extremadura y sexto en el Cinturón de Mallorca.

Llegó entonces el momento de dar el salto a una estructura más grande. Tras rechazar una oferta de renovación por tres años con Extremadura, finalmente aceptó cruzar la frontera para marcharse al LA-MSS. Lo que encontró no pudo ser más satisfactorio: "El equipo era una familia, recuerdo que Xavi [Tondo] me comentaba que también estaba alucinado del ambiente del equipo. Fue para mí un cambio muy grande, me enseñaron muchas cosas; los ‘profesores’, además de tener una calidad impresionante, son excelentes personas". Este compañerismo se reflejaba en la carretera, y no sólo a través de sensaciones ("en Asturias quería dar el 110% para que mis compañeros estuvieran en las mejores condiciones"), sino también en resultados: Pedro fue 7º, 14º y de nuevo 7º en las tres vueltas en que compitió: Algarve, Santarem y Alentejo, respectivamente.

Pero todo se rompió hace aproximadamente un mes, con dos trágicos acontecimientos: el primero, la muerte sobre la bicicleta de Bruno Neves. El segundo sobrevino cuando la Policía Judicial portuguesa intervino al equipo y registró la casa de todos los ciclistas lusos de la estructura y la sede de la misma. El resultado: en el hogar de un corredor presuntamente se encontró de todo, pero ni en las propiedades del equipo ni en las casas del resto de ciclistas hubo nada. Sobrevino, sin embargo, el caos para los cinco ciclistas españoles del equipo (José Antonio Garrido, Xavier Tondo, Ángel Vicioso, Tino Zaballa y el propio Pedro).

"No tuvimos información ninguna –explica Pedro– mancharon nuestro nombre sin tener culpa. Sin posibilidad de defendernos. Cuando la Policía Judicial rectificó y dijo que los españoles no estábamos implicados, no lo publicaron. También pasaron por alto la presunción de inocencia; ¿cómo se puede acusar a alguien sin tener pruebas? Si has hecho el daño, por lo menos tener la decencia de rectificar… pero eso no vende periódicos. Tenemos lo que nos merecemos; hemos dejado que violen todos nuestros derechos, ahora no podemos exigir nada…Cómo sigamos así, el equipo puede morir. Pero no seamos tan ilusos, ¡el ciclismo es el que muere!".

Este lunes, los responsables del equipo LA-MSS se reunieron con los de la Federación Portuguesa de Ciclismo, con objetivo de que levantaran el veto al que estaba sometido el equipo. Por fortuna, se consiguió. Y es que la estructura, sin competir, corría el peligro de que los patrocinadores decidieran abandonarla. Esto dejaría en la estacada a veinte familias, truncaría doce carreras profesionales de ciclistas como Pedro, a los que las circunstancias del paranoico mundo ciclista podrían haber golpeado con saña.

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