miércoles, 2 de julio de 2008

La marea naranja y un equipo a su altura

Euskaltel, con un gran nueve a por una gran actuación
2 de Julio, Arueda.com

El miércoles pasado se presentó en el Parque Tecnológico de Zamundio la camiseta representativa de los aficionados vascos que llenarán las cunetas del próximo Tour de Francia. Un año más, la camiseta ha sido diseñada por Mikel Urmenta y el equipo de Kukuxumusu. Un año más, la camiseta servirá para animar al equipo que muestra al mundo la gran afición del pueblo vasco por lo que en euskera se llama, cantarín, txirrindularitza.


En 2001 Euskaltel fue invitado por primera vez al Tour de Francia. Roberto Laiseka estrenó el casillero vasco con su victoria en Luz Ardiden, en pleno corazón de los Pirineos, con un ataque inapelable desde el grupo de favoritos donde mandaban Lance Armstrong y su gregario Chechu Rubiera. Fue el principio de la marea naranja, de los miles de vascos que, año tras año, se agolpan en las carreteras pirenaicas. De las hordas de aficionados que animan, incansables, a todo ciclista que pasa; pero que espera con ansias a los de naranja. Porque ellos también, por supuesto, van de naranja.

Vivieron su máximo éxtasis en el Tour de 2003, cuando tuvo lugar la mejor actuación del equipo Euskaltel en la ‘grande boucle’. Aunque la gran exhibición fuera en Alpe d’Huez (Iban Mayo ganando ante los desbocados Ullrich y Armstrong), la mágica actuación de los hombres dirigidos en aquel entonces por Gorospe hizo que la fiebre txirrindulari se desatara. Fue el año en que debutaron las camisetas de Kukuxumusu, las mismas que vivieron las decepciones de 2004 y 2005 provocadas por la mala actuación de Mayo; que en 2006 sólo sintieron dignas las actuaciones de Isasi y Zubeldia…

Que en 2007 volvieron a disfrutar en un Tour bellísimo, con Astarloza y Zubeldia entre los diez primeros, con Txurruka y Rubén Pérez atacando en cada ocasión… Con una actuación en la que solo faltó una victoria de etapa, vaya. Y en este 2008 se puede, por qué no, mejorar con creces esto. El director deportivo Igor González de Galdeano no se ha dejado casi nada en casa: solamente faltarían, en un hipotético equipo ideal, el escalador Igor Antón y el sprinter Koldo Fernández de Larrea. El resto de los mejores estarán en la salida de Brest.

Empezando por un Samuel Sánchez, la excepción asturiana a la regla vasca y gran líder de la estructura, quien ha variado sus planes habituales de cada año para integrar en su calendario los Juegos Olímpicos y, de paso, el soñado Tour de Francia. Si bien su experiencia previa en la ronda francesa no acaba de ser positiva (dos retiradas por agotamiento en sendas participaciones), también es cierto que en ellas no era un corredor totalmente maduro. Ahora, con un podio de la Vuelta a España a sus espaldas, no debería ser descabellado pensar en una actuación decente en la general o en una victoria de etapa. En su contra está el hecho de que su preparación está ralentizada con objetivo de llegar en perfectas condiciones a la cita olímpica.


Haimar Zubeldia es, sobre el papel, el jefe del equipo para la gran ronda francesa. Cumplidor en el Tour de Francia (tres veces entre los diez primeros y solamente una retirada), ha mostrado este año una actitud algo más ofensiva que puede conseguir que conecte al fin con el aficionado… y con el podio. Sus cualidades contrarrelojistas han sufrido un ligero retroceso en favor de una sustancial mejora en montaña, donde contará además con un fuerte bloque de gregarios. Empezando por…

…Mikel Astarloza. El de Pasajes tiene experiencia en el Tour y ha realizado una aproximación muy adecuada. Después del espectacular noveno puesto obtenido el año pasado, no sería descabellado que se planteara el asalto al top 5 en la general; sin embargo, el arrojo que le caracteriza podría usarlo a favor de un Haimar Zubeldia que, ante la falta de favoritos solventes, puede estar ante su gran oportunidad de llegar al podio. Habrá que estar atentos a su rendimiento en las cronometradas, campo en que ha registrado una evolución considerable.

Por otro lado estarán los hipercombativos Rubén Pérez y Amets Txurruka, grandes animadores de la pasada edición del Tour. Txurruka, más brillante y con poco que demostrar tras su galardón de ciclista más combativo de 2007, podría aspirar al maillot de puntos rojos que distingue al mejor escalador. Pérez, por su parte, podría repetir actitud… o sacrificarse en pos de sus líderes, tarea en la que cumple con creces.

El papel de Egoi Martínez es la gran incógnita del Euskaltel para este Tour. A pesar de que su pasado debería otorgarle cierta libertad, su temporada no ha sido excesivamente brillante (lo mejor, el maillot de la montaña de la Vuelta al País Vasco). Las cualidades que le llevaron a disputar la Midi Libre al todopoderoso Lance Armstrong parecen un tanto diluidas. Lo más probable es que se centre en ayudar a los líderes y buscar oportunidades en las fugas.

Completarán el equipo el solvente todoterreno Gorka Verdugo, cuyo salto de calidad definitivo se confirmará en la gran ronda francesa; Juan José Oroz, rodador de mérito que espera conocer por primera vez París; e Iñaki Isasi, sprinter de segunda fila y buen hombre de llano que en 2006 tuviera una buena prestación aquí, consiguiendo varios puestos de honor en volatas.

El objetivo es claro, según Igor González de Galdeano: una victoria de etapa. Se presenta la ocasión ideal para disfrutar, para que se vuelva al éxtasis de la marea naranja. No faltará espectáculo, no faltará calidad en el equipo… y tampoco faltarán camisetas.

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