viernes, 5 de noviembre de 2010

Vendiendo a los Xacobeo

Hace unos días, el brillante periodista murciano Andrés Cánovas reflexionaba en su Twitter (@andrescanovas): los corredores de dos equipos que desaparecían a final de temporada, Cervélo y Xacobeo, habían tenido suertes muy dispares. Mientras que de los veinticinco integrantes de la estructura suiza veintiuno ya han encontrado acomodo, uno se retira y sólo tres (los españoles Florencio, Novoa y Cuesta) están aún sin contrato, los ciclistas de la escuadra gallega sufren de un panorama mucho más complicado. Mosquera, Oliveira y Delio Fernández ya tienen equipo para 2011; Carlos Castaño cuelga la bicicleta por sus problemas físicos y el resto... nada. A la expectativa.

Andrés relacionaba este hecho con la progresiva anglosajonización del ciclismo, con el hecho de que el centro neurálgico del deporte de la bicicleta se está desplazando poco a poco a países de habla inglesa, traicionando a la tradición que situaba dicho centro neurálgico en la zona mediterránea y germanófona. Mi pero fue, en ese momento, el hecho de que los casos de Xacobeo y Cervélo me parecían poco comparables: la fecha en que se anunciaron sus desapariciones (mediados de agosto para los suizos, principios de octubre para los españoles) era muy distinta, el nivel de ambos equipos (Cervélo es 16º en CQRánking, Xacobeo 31º) también. Sí me parece más acertada una comparación con Milram, que anunció su cese aún antes que Cervélo y de cuya plantilla actual hay nueve hombres sin contrato para 2011 y dos retirados, por cuanto el nivel de ambas escuadras es similar y la conclusión continúa siendo anglófila... Pero no es ése el tema que pretendo tratar en este artículo.



Tras una Vuelta a España tremendamente exitosa, bastante distinta de lo que fue la tónica general de una temporada por lo demás gris, a los políticos gallegos les faltó tierra para sacarse la foto con Ezequiel Mosquera y el resto de corredores dirigidos por Álvaro Pino como honrosísimos representantes del pueblo gallego. E incluso garantizaron su continuidad, que se encontraba en el alero desde hacía bastante tiempo. Se habló de varias vías que parecían hacerla posible, pero por unas y otras razones ninguna llegó a concretarse y los positivos de Mosquera y David García Dapena acabaron por enterrar cualquier opción.

Al principio, los ciclistas gallegos del equipo no se rindieron y lucharon por intentar salir a las carreteras encuadrados en la categoría continental. La iniciativa no fructificó y acabaron por tirar la toalla, iniciando así su lucha individual para encontrar equipo para la próxima temporada, siguiendo los pasos de Ezequiel Mosquera y el portugués Nelson Oliveira, comprometidos con Vacansoleil y RadioShack respectivamente. Estos días ha sido Delio Fernández, un proyecto interesantísimo de gregario de alto nivel, quien se ha colocado en el torticero Madeinox-Boavista. Sin embargo, aún quedan once corredores más (descontando al retirado Carlos Castaño y al inclupado de dopaje David García) por encontrar acomodo... once ciclistas cuyas cualidades, nada despreciables, les harían válidos para cualquier equipo de segundo nivel o incluso de élite.

Gustavo César Veloso, Gustavo Domínguez y Rodrigo García rondan la treintena y han acreditado cualidades de sobra durante su carrera deportivo. César, ganador de la Volta a Catalunya 2009, es un destacable vueltómano. Domínguez, que ya ha despertado el interés de algún equipo portugués, es un ciclista serio, recio, capaz de estar en la pomada cuando se encuentra en buena forma. Por su parte, Rodrigo es clase en estado puro: un porte inigualable y olfato de ganador que no sin embargo no ha dejado ver en un par de años bastante desafortunados en Miche y Xacobeo. Estos tres corredores son buenísimas opciones para trabajar con libertad en equipos de nivel medio, ser líderes o ‘capitanos’ de ruta e incluso dar alguna campanada durante el año.

Más jóvenes son los componentes de la base de jóvenes talentos que había en las filas del conjunto gallego. Gonzalo Rabuñal y Serafín Martínez, a sus 26 años, son ya ciclistas experimentados, con tres grandes vueltas en las piernas cada uno y capaces de lucir en distintos terrenos, preferentemente en montaña en el caso de Rabuñal y en fugas cuando nos referimos a Serafín; aún no han dado lo mejor de sí, constituyendo una incorporación valorable para cualquier escuadra, ya sea un ProTour que busque buenos gregarios con futuro o un continental que requiera elementos por pulir en sus filas.

Aún mayor futuro tienen los dos benjamines de entre los Xacobeo que siguen sin contrato a estas alturas del invierno, Vladimir Isaichev y Marcos García. A sus 24 años acumulan, como Serafín y Rabuñal, un buen bagaje de experiencias. Que no tenga contrato el ruso, excelente gregario todoterreno y buen rodador, es injusto; que el de San Martín de Valdeiglesias tampoco es prácticamente un escándalo. Segundo en Vuelta a La Rioja, tercero en el Gran Premio Llodio y séptimo en la Subida al Naranco; combativo hasta el extremo, buen escalador, con porvenir en clásicas y también en vueltas, tanto de una como de tres semanas... ‘Muki’ es una auténtica joya en el mercado a quien debería mirarse con interés desde el ProTour.

José Antonio de Segovia (28) es el último de los corredores en progresión de Xacobeo; profesional tardío, gran contrarrelojista y decente escalador que en un par de años podría estar en la clase alta del ciclismo español de continuar con su evolución. Ya maduro está Francisco José Pacheco (28), esprinter ganador de una etapa del Circuito de Getxo en 2010 y capaz de dar presencia a cualquier equipo en las ‘volatas’ de cualquier prueba del calendario nacional. Los dos corredores restantes, Gustavo Rodríguez Iglesias (31) y Alberto Fernández Sáinz (29), tienen algo menos de nivel y un margen de progresión estrecho; sin embargo, han demostrado en su periplo dentro del equipo gallego seriedad en su trabajo y capacidad para ser dignísimos gregarios.

Es una pena la desaparición de Xacobeo por muchos motivos, y de entre ellos ya se indicó en su día uno capital: la disolución de un bloque sólido, capaz de rendir en las más diversas circunstancias y ante la más cruda competencia. Ahora sus elementos quedan libres de compromiso y, la verdad... difícilmente desentonarían en un equipo profesional. Lo único que necesitan para demostrarlo es un hueco.

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