martes, 24 de mayo de 2011

Adiós, Xavi

Ya han pasado 24 horas. Tanto yo como el mundillo ciclista en general lo hemos admitido, pero seguimos sin creérnoslo. Ayer se marchó Xavi Tondo. Uno de los nuestros, diría Frodo; dentro de un colectivo tan heterogéneo como el ciclista era, efectivamente, un individuo más. Una persona con filias y fobias, que daba voces en medio del pelotón llamando a compañeros con sorna, que se paraba a saludar a directores, periodistas e incluso aficionados en las salidas, con una manera particular de afrontar los buenos momentos (abierto, socarrón, siempre primaveral) y también los malos.

Esa era una gran característica distintiva de Xavi. Los malos ratos, al menos los conocidos públicamente, los afrontaba de una manera positiva, con resignación pero sin hundimiento, a pesar de que la bicicleta le regalaba uno sobre otro. En el Cinturón de l’Empordá de 2000, cuando era uno de los sub23 más prometedores y parecía preparado para subir a profesionales, se fracturó el fémur por dos sitios. Estuvo cinco o seis meses bajado de la bici y cuando volvió lo hizo con ilusión recuperada a pesar de la ocasión perdida. Más adelante, en 2003, Paternina le dejó en la estacada después de haber destacado en su campaña de neo…

Una historia de aquel año: en la primera etapa de su segunda carrera como profesional, la Vuelta a Andalucía, se marcó una fuga larguísima, una cabalgada a la antigua usanza; a resultas de ello se puso líder de todas las clasificaciones secundarias. Paternina le fijo su objetivo en las Metas Volantes, y Xavi disputó en el siguiente parcial todas las posibles con la ayuda de Carlos Golbano. Cogió puntos, se puso de líder… y no pudo volver a sumar hasta el final de la carrera, de fundido que iba. El almeriense sí que siguió acumulando. Empataron a 16. Pero la victoria fue para Xavi, que había pasado primero por más metas volantes que Carlos, y subió al podio en su segunda carrera como profesional a pesar de haber pasado tantas miserias como para acabar antepenúltimo de la general.

La cuestión es que Miguel Moreno no le renovó aquel invierno, a pesar de la insistencia de Carles Torrent, y Xavi se dedicó a impartir ‘clínics’, a enseñar a los transeúntes de un Carrefour cómo mantener su bici y consejos para circular sobre ella. Otro la hubiera mandado al carajo, pero él continúo su idilio con la ‘petite reine’. Una vez supo que no iba a continuar como ‘pro’, él y su entonces compañero de entrenamientos y amigo del alma Didac Cuadros (también “despreciado” por Moreno) se liaron la manta a la cabeza y continuaron disputando carreras amateurs. Creo que incluso se fueron a Francia, los dos solos, una época. Luego, cuando se acercaba el verano, estuvieron en el conjunto Ángel Mir; en agosto, a Xavi le sonrió la suerte que merecía y corrió la Volta a Portugal con Barbot. Pasó una miseria brutal mientras su compañero de generación David Arroyo (campeón de España sub23 cuando Xavi fue plata) ganaba las dos etapas reinas… Cogió una fuga de diez corredores en la sexta etapa, eso sí. Quedó décimo.

Barbot tampoco extendió su contrato; suele pasar con todos los “paracaidistas” españoles que llegan a Portugal. Ese invierno lo pasó Xavi trabajando en una fábrica de Kellogg’s, currando ocho horas y cogiendo la bicicleta como podía, por sí surgía una oportunidad como la que finalmente salió con Catalunya – Ángel Mir, un equipo continental nacido en la miseria por puras ganas de sus técnicos y corredores. En el reducidísimo calendario que disputaron., Tondo campeonó en tres ocasiones: etapa y general en Alentejo, etapa en Asturias con televisión de por medio en cuyas entrevistas aprovechó para revindicar un patrocinio para la escuadra en lugar de para revindicarse a sí mismo…

Los años oscuros es mejor no pensarlos. En Relax una mononucleosis le echó por alto media temporada; en LA-MSS un año ganó la Volta a Portugal (con la de miserias que había vivido allí en el pasado) y al siguiente vio interrumpido todo con la muerte de Bruno Neves y la operación policial antidopaje desarrollada en la parte portuguesa del equipo. Fue por esa coincidencia, imagino, y por sus constantes cambios de equipo (en toda su carrera sólo ha estado dos años seguidos con el mismo, LA-MSS; creo que en aficionados con Artevi también estuvo dos…), que Vaughters no lo consideraba de confianza para su Garmin. Luego, cuando Xavi denunció anónimamente una red de distribución de sustancias dopantes (puro altruismo, puro amor por el ciclismo), escribió un bonito artículo llamado ‘Joining Dots’ en que reconocía su error al prejuzgarlo.

Cosas como esa hicieron más brillante la sonrisa de Tondo. Y más entrañables sus ojos azules, y más cantarina esa voz tan jocosa, como salida de unos dibujos animados…

Precisamente de dibujos animados va la última anécdota de Xavi que quiero contar hoy. En la Vuelta a San Luis de este año, debut con Movistar, se puso de líder en la crono. Restaban dos etapas decisivas por delante donde debía defender su liderato ante un ‘sputnik’ chileno llamado Marco Arriagada. En la primera lo consiguió; en la segunda, después de un día durísimo con un calor infernal, Tondo cayó desfallecido al suelo en un descenso. Llegó a meta empujado por Mauricio Soler y algún otro coequipier que no me viene a la memoria. Una vez entró, Laura Meseguer (un abrazo, Laura) se acercó a preguntarle qué le había sucedido. Y él, en lugar de contar la típica historia de malas sensaciones o infortunio, repuso con una sonrisa: “ha venido a visitarme Pajaroto. ¿Lo has visto?”.

Pajaroto… Ese era Xavi Tondo. Pura alegría, pura naturalidad, pura expresividad; una de las mejores personas del pelotón. Es fácil ser agradable cuando eres feliz y estás viviendo tu sueño, y él llevo todo esto a la máxima expresión. Por eso, quizá porque ya han pasado las horas y la increíble herida se está cerrando para dejar una cicatriz hermosa por el recuerdo, resulta más sencillo sonreír recordando todo lo que fue Xavi y las lecciones que dejó repartidas por el mundo en general y por el ciclismo en particular a base de sonrisas. Seamos tan optimistas como él para las horas, duras, que vienen. Seamos felices, y así descansará en paz dentro de nosotros.


¡¡Adiós Xavi!!

2 comentarios:

Juan Antonio dijo...

A pesar de todo, precioso artículo, me has hecho sonreír y me hacía falta. Como dices es la mejor forma de recordarlo, sonriendo.

Un abrazo a toda la familia ciclista y las personas más cercanas a él.

Quedará la magia de su sonrisa. Descanse en paz un gran tipo.

Saludos.

Fran Reyes dijo...

Juan Antonio,
Gracias por el comentario. Qué decir sino que lo suscribo al cien por cien ;)

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